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Felipe Cajiga

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Publicado 24 mayo, 2012 por SupCorp en Directores Hablan
Felipe-Cajiga

La generación de un estado social y sustentablemente responsable

Juan Felipe Cajiga, Director de RSE del Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI) comparte su experiencia como pionero en el desarrollo de una economía social y sustentablemente responsable.

“La sustentabilidad y la responsabilidad social son dos conceptos que están estrechamente relacionados; sin embargo, no son sinónimos”, comienza la charla con Suplementos Corporativos Juan Felipe Cajiga, Director de RSE del Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI).

De acuerdo con el especialista, el primer paradigma a romper es creer que al ser sustentable en automático se habla de una organización socialmente responsable. “La sustentabilidad tiene que ver con eficientar las operaciones y la administración de una empresa”, explica.

Así, mediante procesos que garanticen el aprovechamiento inteligente de los recursos una empresa, el Estado se convierte en una unidad capaz de garantizar su supervivencia y desarrollo a través del tiempo. No obstante, aspirar a ser calificada como socialmente responsable, la organización deberá ir más allá del marco legal.

“Se trata de aprender a escuchar y generar lazos de empatía con los grupos de interés y la comunidad en general”, destaca el directivo. “Se trata, además, de hacer consciencia acerca del impacto sobre la sociedad y los ecosistemas que provoca toda acción emprendida”.

Licencia económica, legal y moral

Si en el ADN de la organización están los conceptos de sustentabilidad y Responsabilidad Social, entonces los tomadores de decisiones de ésta tendrán que buscar tres tipos de licencia: económica, legal y moral.

“Para echar a andar una empresa hay que solventar un costo para operar. Dicho monto lo imponen las instituciones como la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Éste le otorga a la compañía una licencia legal que incluye derechos y obligaciones frente al Estado”, señala Cajiga.

No obstante, para la que aún no existe un precio o formato de solicitud, es para la licencia moral. “Es la más difícil de obtener y, paradójicamente, es la más fácil de perder. Y esta licencia moral sólo la otorga la responsabilidad social”, sentencia. El motivo: porque se trata de actuar a favor de la comunidad por encima de intereses económicos y políticos.

Por eso, no basta con ser una unidad sustentable, sino que el éxito económico, legal y moral radica en la capacidad de desarrollar iniciativas que vayan más allá de las obligaciones a favor del bien común.

Un estado social y sustentablemente responsable

Para el experto en Responsabilidad Social, el reto es la conformación de una organización, ya sea pública o privada, social y sustentablemente responsable. Es decir, convertirse de una unidad pasiva a un organismo competitivo, con rápida capacidad de adaptación y con un sentido amplio de la afinidad con la problemática social.

“Lo primero a identificar es dónde está nuestro potencial, cuáles son nuestras riquezas y de qué manera las estamos aprovechando”, dice el directivo del CEMEFI.  Una vez registrados estos puntos, el siguiente paso será abrirse al diálogo con los grupos de interés –comenzando al interior de la organización con empleados, inversionistas y proveedores–. 

Sin duda, el proceso más complicado para la organización vendrá con la ruptura del segundo paradigma: la responsabilidad social es filantropía. De ahí que las causas a apoyar deban estar perfectamente alineadas con el core business (en el caso de la iniciativa pública sería la razón de ser).

Luego de haber trazado un plan de responsabilidad social que impacte positivamente a la comunidad y responda a las expectativas de los grupos de interés sin alterar la generación de bienes y servicios, hay que informar. El objetivo: involucrar tanto a los miembros de la organización como a la sociedad en general para alcanzar las metas proyectadas.

El compromiso es de todos

“Lo que no debemos perder de vista son los roles que cada sector, el público y el privado, debe desempeñar en la comunidad”, advierte Juan Felipe Cajiga. A decir del experto, ambos bandos tienen compromisos mas no la obligación de resolver los que simplemente se alejan de sus objetivos primarios.

Por eso, para transformar a México es necesario un cambio de mentalidad; olvidar el paternalismo y las culpas y rescatar los valores y potencial de crecimiento de la gente. “La crisis es una oportunidad para transformarse y mejorar los procesos. No basta con denunciar una y otra vez; por el contrario, hay que trabajar en conjunto”, expresa Cajiga.

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